Con lo del blog y esas cosas, tuve que hacerme una cuenta en Gmail, así que estuve trasteando con los gadgets y las chorradillas esas que se pueden poner en el iGoogle. Y en esto que veo:
"Chiste del día"
Y digo:
- ¡Toma, qué bueno, el chiste del día! Me lo voy a poner sin más dilación ni esperas.
Craso error, señores.
Craso error.
Abro el iGoogle y me encuentro con el susodicho chiste.
Ja.
Ja, ja.
Risas mil.
Vale, era malo. Era malo de cojones. Pero a lo mejor es que justo ese día había tocado uno malo, no hay que desconfiar tan pronto, ¿no?
Maldigo el momento en el que descubrí el botón de "chiste aleatorio".
Y lo peor es que es jodidamente viciante, llega un momento en el que no puedes parar, principalmente por dos razones:
1) NO puedes creerte que haya tal cantidad de chistes malos en el mundo (que la hay, señores, la hay) y aún menos puedes creer que alguien se haya dedicado a recopilarlos (debe de ser el trabajo con el mayor índice de alienación y estrés que haya visto en mi vida. Deberían darles un premio, o algo).
2) Me aburro mucho.
Y ahora, lo que estabais esperando desde que habéis empezado a leer el post:
- Doctor, doctor, me duele aquí.
- Pues pongase allí.
Malo, ¿eh? Pues esperad, que no termina aquí...
- Doctor, doctor, me sigue doliendo.
- Doliendo, no le siga.
Ahg, no me digáis que no es la muerte y la destrucción...
Y ahora, si me disculpáis, me voy a seguir dándole al botoncillo de "chiste aleatorio".
(Y que conste que cumplo mis promesas: os prometí chistes malos, y aquí los tenéis. Os quejaréis.)
"Chiste del día"
Y digo:
- ¡Toma, qué bueno, el chiste del día! Me lo voy a poner sin más dilación ni esperas.
Craso error, señores.
Craso error.
Abro el iGoogle y me encuentro con el susodicho chiste.
Ja.
Ja, ja.
Risas mil.
Vale, era malo. Era malo de cojones. Pero a lo mejor es que justo ese día había tocado uno malo, no hay que desconfiar tan pronto, ¿no?
Maldigo el momento en el que descubrí el botón de "chiste aleatorio".
Y lo peor es que es jodidamente viciante, llega un momento en el que no puedes parar, principalmente por dos razones:
1) NO puedes creerte que haya tal cantidad de chistes malos en el mundo (que la hay, señores, la hay) y aún menos puedes creer que alguien se haya dedicado a recopilarlos (debe de ser el trabajo con el mayor índice de alienación y estrés que haya visto en mi vida. Deberían darles un premio, o algo).
2) Me aburro mucho.
Y ahora, lo que estabais esperando desde que habéis empezado a leer el post:
- Doctor, doctor, me duele aquí.
- Pues pongase allí.
Malo, ¿eh? Pues esperad, que no termina aquí...
- Doctor, doctor, me sigue doliendo.
- Doliendo, no le siga.
Ahg, no me digáis que no es la muerte y la destrucción...
Y ahora, si me disculpáis, me voy a seguir dándole al botoncillo de "chiste aleatorio".
(Y que conste que cumplo mis promesas: os prometí chistes malos, y aquí los tenéis. Os quejaréis.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario